CARMEN BUSTAMANTE

La luz es la más reiterada metáfora que usa
Carmen Bustamante para narrar la naturaleza, para fijar las referencias emocionantes de “su” naturaleza.
Apenas le hace falta ningún otro recurso expresivo.
El mar, la arena, un objeto vagamente esbozado,
otra vez el mar, unas casa medio perdidas entre las dunas, unas piedras, unas estacas y otra vez el mar.
La mar. Esa es la historia que cuenta Carmen Bustamante con una simplicidad estilística y un decoro conceptual verdaderamente llamativos. La delicadeza del lenguaje,el severo cromatismo, la austeridad compositiva, termina siendo el único argumento técnico. Un cierto gusto caligráfico de presunta raíz oriental y una andaluza tendencia a los fervores nativos, complementan la exquisita sensibilidad de la pintora ante los paisajes – las orillas – de su memoria. Todo es nítido, diáfano, escueto, porque así lo demandan los modales artísticos de Carmen Bustamante. Y porque así lo se realzan más limpiamente la honradez y el encanto de su pintura.

J.M. Caballero Bonald

error: ¡Este contenido está protegido por copyright!